sábado, 9 de noviembre de 2013

Crítica de Intriga (Prisioners)


Como su título lo indica, este suspenso dramático consiste en una historia particular llevada a cabo por dos posturas cuyo propósito radica en el rescate de unos prisioneros, por así referirse. En sí el esquema se resume en un caso de desaparición mutua. En el día de gracias, dos familias se reúnen en una casa no tan distante de la otra. Por causa de un descuido, ambos padres pierden a sus hijas menores y se presume hayan sido secuestradas  por una RV que por coincidencia rondaba cerca de esa zona tranquila.

El Director Denis Villeneuve no pierde el tiempo en introducirnos a estos personajes y en su proceso, desenvuelve la atmosfera tensa hasta generar puntos culminantes donde la vulnerabilidad pasa a coraje. Los trabajos de Villeneuve no son reconocidos por la audiencia general ya que su presencia es más internacional a excepción de su nominación a Mejor Película extranjera con Incendies hace dos años.

En esta ocasión, Villeneuve recibe la oportunidad de trabajar con un gran elenco concentrándose en dos actores de los cuales los condujo por excelentes caminos ya que su desenvolvimiento personal es impresionante por mantener nuestra atención a través del desplaye de distintas emociones. Debido a las circunstancias cambiantes, la interacción con el público no se limita a lo sentimental sino a lo crítico porque nuestra mente juega un papel esencial de acorde a nuestras percepciones y experiencia de vida.

Debido a un ritmo metódico, la edición podría sentirse redundante en algunos momentos pero la intención está justificada. De hecho hay claves a primera instancia que resultan ser pistas del caso desarrollado. El desarrollo de personajes se cumple satisfactoriamente aunque no hay mucho por profundizar, obviamente el punto de un padre tiene su efecto como la preocupación de un buen detective.  

No es un recorrido fácil de experimentar pero al menos te pondrá a pensar de ahora en adelante, especialmente si eres un padre de familia. Psicológicamente es fuerte y emocionalmente ni se hable. La conmoción no se queda por mucho ya que la consciencia se involucra y podría resultar en personajes cuya elevada simpatía se desvanece con malas decisiones. Después de todos, somos hombres y por naturaleza siempre cometeremos errores,  una de las temáticas empleadas desde el concepto de pecadores.

Difícilmente la veo recibir nominaciones como el estudio pretendía; bueno a excepción de Hugh Jackman a quien creo se roba la película con su poderosa interpretación, aunque su similitud con Les Miserables podría cerrarle esa puerta. En constraste, Jake Gyllenhaal muestra su presencia debido a su actitud madura, asimismo brilla durante las escenas donde su personaje pierde los estribos, especialmente cuando va en el carro a toda prisa en la última secuencia.         

Pese a sus limitados tiempos, el reparto no se queda atrás. Terrence Howard contribuye con el golpe de conciencia y el remordimiento causado por  la delgada línea del bien o el mal. Me hubiese gustado ver un poco más sobre Viola Davies porque su postura conformista no quedo del todo definida como la de Maria Bello, la cual interesantemente adopta un camino más cerrado y poco maduro.  Los giros sorpresivos se los llevan Paul Dano y Melissa Leo porque ambos se salen de su zona de confort, entregando aspectos irreconocibles. 


En conclusión, es una adaptación decente y un poco extensa para su género. Cumple con entregarnos interacciones poderosas dentro de escenarios que uno nunca quisiera experimentar más nuestro involucramiento es inevitable porque al final tendremos algo de qué hablar al respecto. Difícilmente defender porque los hechos son tan claros, pero si uno estuviese bajo esas circunstancias ¿realmente actuaríamos de ese modo para lograr un bien común?      

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