sábado, 11 de enero de 2014

Crítica de Ladrona de Libros (The Book Thief)


No he tenido la oportunidad de leer la galardonada y exitosa novela de Markus Zusak pero en cuanto a su adaptación fílmica, resultó siendo un conmovedor e histórico drama personal para toda la familia. La pasión por los libros es un buen mensaje como las acciones humanas, del mismo modo se percibe el respeto hacia la muerte ya que al igual que la novela, es el propio ángel oscuro quien resulta  el narrador, dándonos un intrigante punto de vista con sentido sarcástico del humor.

El guionista Michael Petroni tiene experiencia en tocar esta clase de temáticas ya que previamente adaptó Las Crónicas de Narnia: Travesía del Viajero del Alba, retomando los clásicos elementos para madurar el  comportamiento de los niños. En el mismo proceso  desenvuelve los aspectos contextuales debido a la guerra. Por otro lado, su trabajo en El Rito le proporcionó ciertas cualidades descriptivas para el lado oscuro, haciendo referencia al trabajo de la Muerte.

Quizás el título aleje a muchas personas por un sentido de malinterpretación, del mismo modo algunas familias con niños muy pequeños corren el riesgo de no disfrutar la película debido a que su drama es algo compleja y seria. Artísticamente es impresionante ver  el contexto de esos años entre 1938 a 1945, cuando se encontraba el movimiento Nazista en su máximo apogeo. Visualmente es un triunfo por las localidades seleccionadas, los uniformes, los himnos y las banderas.  

Desde que inicia, Sophie Nélisse nos captura en su papel de la afligida Liesel Meminger porque durante las dos horas que dura esta adaptación, este personaje nomas no tiene un descanso. Existe un proceso notorio en Nélisse porque los distintos sucesos van moldeando su carácter. Del mismo modo su comportamiento y maneras de pensar nos hacen cuestionarnos de la naturaleza humana creando esa conexión con el ángel de la muerte.

Desde que vi a Geoffrey Rush en El Discurso del Rey, supe que este actor era y sigue siendo una reliquia de la actuación porque el señor no necesita de un diálogo para causar un impacto en nosotros. Su propio rostro nos lo dice todo y hasta más. Desde su primera línea nos roba el corazón y en sus momentos más duros, nos tumba como también nos hace sentirnos  apreciables de nosotros mismos pese a nuestros defectos

Confieso que la actitud despiadada de Emily Watson es fantástica, su frivolidad es tan sutil como su miedo a actuar. La naturaleza de su corazón es difícil de observar pero está presente bajo esa capa de frialdad. Indudablemente es por ella misma que la fuente de comedia fluye con tanto placer debido a contrastar con Nélisse y Rush. Tampoco podemos descartar a Ben Schnetzer como Max cuyo carisma constituye un soporte esencial por servir como un faro de esperanza.

Desde mi punto de vista, estos cuatro actores debieron de haber acaparado las cuatro categorías de actuación en la tradición de Los Juegos del Destino porque estén solos, por dúos, trió o los cuatro en escena, entregan una travesía humana difícil de no contagiarse. Imposible de no seguir y hasta provocadora de hacerte derramar una lágrima por saber que estos eventos pudieron haber sido ciertos.

Por consecuente la dirección de Brian Percival denota un dinamismo difícil de resistirse. En vez de hechos relacionados con el holocausto,  esta vez se enfocó en la quema de libros y la injusticia alrededor de los judíos y la misma Alemania ya que nos damos una idea de esa gente que le tocó vivir en esos tiempos y no estaban de acuerdo con estas normas de su Canciller. Percival lo deja bien claro y por concluyente, la adaptación tuvo una excelente ejecución mezclada con una poderosa composición musical por parte del maestro John Williams. 

En conjunto estos cuatro actores en coordinación con el director nos hacen experimentar una gran gama de emociones, habrá momentos en que compartirnos su dolor o lágrimas, nos contagiamos de su excéntrico humor y siempre estamos al tanto de su seguridad. Realmente queremos algo mejor para ellos pese a saber que esos tiempos difícilmente lo ameritaban, lo cual honestamente si no tienes la menor idea, los últimos diez minutos te dejaran una gran huella en tu corazón. Realmente queremos  lo mejor para estos personajes y por tanto, el impacto es gloriosamente divino.

Espero en un futuro no lejano tener la oportunidad de leer la novela para completar esta crítica con una comparación directa de la misma novela. 

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