sábado, 6 de septiembre de 2014

Crítica de Si Decido Quedarme (If I Stay)


Lo malo de acudir al cine en un viernes por la tarde y en una función dirigida a los adolescentes, es que nunca terminas de apreciar un buen drama por más que éste te enganche. Simplemente la inmadurez de los presentes desenfocan tu atención cortando la oportunidad de cualquier conexión con los personajes. En pocas palabras, parecía encontrarme en un antro o inclusive en un aula de secundaria.  

Dicho lo anterior, la adaptación basada en la novela de Gayle Forman difiere bastante de su género propuesto. El romance en sí es sólo un elemento entre muchas temáticas que rodean la vida de una jovencita. Posiblemente recuerdes aquellos días en que uno iba descubriéndose, primeros amores, estudios, reuniones y vistazos al pasado.

Siempre nos encontramos creciendo entre buenos y malos momentos, tratando de ser mejores cada día pero de la misma manera, vamos perdiéndonos del sentido de vivir por causa de la disciplina, dado que en cualquier momento nos puede visitar la muerte sin previo aviso. Existe mucha conciencia en esta historia popular que la guionista Shauna Cross logró captar la esencia.

Es un drama no solamente dirigido para los jóvenes o adolescentes sino para toda clase de familias. Uno como hijo se identifica ya sea en el plano solitario o familiar; tanto madre como padre se comprenden los sacrificios llevados a cabo y también la razón del por qué los abuelos tienden a ser más cercanos a los nietos. El tomar decisiones no es fácil pero la mayoría de estas suelen darse por un instinto destinado.

El director R.J. Cutler manejó un enfoque respetuoso con respecto a las relaciones humanas; se mantiene práctico en los conflictos y no cae en el morbo al tocar lo sexual. Las interacciones entre los actores se sienten tan espontaneas y el ritmo cortante de la trama no cansa en ningún momento, al contrario, nos mantiene en constante suspenso y asombro.

Chloe Grace Moretz es la razón por la cual esta película funciona en todos sus aspectos. Esta actriz tiene un don para dejarse llevar por el momento que no requiere de palabras. Su propio silencio luce con ese rostro de sufrimiento que se percibe. Su interacción con Mireille Enos es de las mejores, seguida por Joshua Leonard, quienes la hacen de sus padres.

Lo poco que participa Jakob Davies es suficiente para sentir esa vibra familiar. Básicamente es una típica familia funcional a su propia manera. Moretz se beneficia de esta comodidad y por tanto sobresale con su personalidad opuesta. Cabe destacar que Moretz y Stacy Keach comparten dos escenas épicas, la audición en Julliard y su confesión en el hospital. Si no fuese por el ambiente externo, uno hubiese apreciado esos sentimientos sólidos.                

Ahora le toca el turno a Jamie Blackey, el galán. A simple vista, parece ser el tipo ideal, con valores, seguridad y sensibilidad. Podría caer en el cliché pero conforme lo vamos conociendo, vamos descubriendo que posee una oscuridad en su interior motivada por un caótico pasado. Por tanto, algunos podrán entender estos traumas y en su proceso, analizar las razones por las cuales tendemos a huir de las situaciones u optar por romperlas de acorde a nuestro bienestar.

Como podrán observar, no es la típica película juvenil para echar relajo en el cine, si se ronda por esa edad. Todo lo opuesto, es un drama que merece ser vista con suma atención por la plena retroalimentación que recibimos ante las circunstancias similares a nuestra realidad o pasado. Si Decido Quedarme es más de lo que su título nos hace creer.


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